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viernes, marzo 09, 2007

Mel Gibson y sus polémicas: "Ya no estoy loco"

Su noche de alcohol y comentarios antijudíos amenazó con terminar su carrera. Ahora, después de verter su dolor y sus miedos en su última película, "Apocalypto" - estrenada ayer en Chile- , Gibson ha logrado una resurrección hollywoodense. Pero, como revela en esta entrevista, con él ninguna felicidad es permanente.

Por Chrissy Iley

Mel Gibson siempre ha sido un imán para la controversia y para el dinero. Es lo que pasó con "La pasión de Cristo", película que fue atacada desde antes de su estreno y que terminó recaudando 200 millones de dólares, convirtiéndose en una de las cintas más taquilleras de la historia. Y es lo que pasó también con "Apocalypto": pese a que los especialistas aseguraron que nadie estaría interesado en ver una película sobre los mayas, la cinta se llevó el primer lugar de la taquilla en el fin de semana de su estreno en EE.UU.

Y eso que las apuestas corrían en su contra: la película está hablada en el idioma original y tiene a un elenco de desconocidos, en su mayoría indígenas. Más encima, antes del estreno los bonos del actor-director en Hollywood llegaban a su valor más bajo, debido al publicitado escándalo en una noche de alcohol luego de 15 años de sobriedad, en que fue arrestado y armó un griterío contra los "&%$# judíos".

La sexy estrella con ojos de ensueño, que triunfó con "Mad Max", "Arma mortal", "Secuestro", "El rescate" y "Revancha", que pedía 25 millones de dólares por filme como actor e incluso más como director, fue encarcelado y parecía listo para el exilio hollywoodense. Pero con esta cinta Gibson parece haber logrado una resurrección.

"Apocalypto" es acerca de un hombre que está a punto de convertirse en un sacrificio humano. "Él está aterrorizado hasta que empieza a superar esos miedos", dice Mel Gibson. "Mucha gente se identificará con eso".

Gibson coescribió el impactante guión que fue blanco de críticas en México, porque muestra a esta cultura como unos bárbaros.

"La cultura maya está envuelta en misterios y mitos. No mostré ni la mitad de las cosas que leí. Por ejemplo, leí acerca de sus orgías de sacrificios: en una de ellas murieron 20 mil personas en cuatro días. Les gustaba mucho empalar genitales y torturar personas por años hasta su muerte. Si capturaban a un rey enemigo, lo humillaban por una década. El tipo estaba vivo, pero al final era sólo una masa de terminales nerviosos".

"Creo que fui blando con los mayas y que la película es menos violenta que 'Corazón valiente' o 'La pasión de Cristo'. Algunas personas dicen que es un baño de sangre, pero no está diseñada para hacerte sentir bien, sino para hacer latir tu corazón".

Y es cierto, es una película rápida, para comerse las uñas con una historia de amor y una colección de temores básicos, "como la angustia por la persecución y por ser aniquilados", dice mientras saca la cuenta de toda la gente que ha criticado la cinta: "Toda es gente amargada. Ciertamente, aparecieron algunas de las mismas voces que criticaron 'La pasión'. Pero no son mi preocupación. Mi preocupación es contar una buena historia y estar contento con ella".

- ¿Te importa la crítica?

"No tanto los críticos, pero sí la gente, porque haces tu mejor esfuerzo y quieres que le guste".

- ¿Qué expresa de ti esta película?

"Sólo que tengo mucha energía creativa, y si no sale para afuera, crea una especie de caos. No sé qué la engendra, sólo sé que quería ver algo visceral y brutal, y al mismo tiempo lleno de emoción y que fuera sanador".

Añade: "Es un mensaje acerca del miedo y de que el cielo no se está cayendo. Pasamos mucho tiempo preocupados de lo que puede pasar, lo que es una pérdida de energía".

- ¿Cómo lidias con eso?

"Quedándome en el presente. Preocuparse por el futuro te paraliza".

- ¿Qué temores no te sueltan?

"Mmm". Hace una pausa. "No estoy seguro de querer discutir eso. Pero están ahí como lo están para cualquier persona".

- Ok, entonces ¿qué pasó por tu cabeza cuando te emborrachaste?

Toma aire violentamente. "Había terminado recién de filmar la película..."

- ¿Querías celebrar y se te fue de las manos?

"No tengo idea", dice, consternado. Su voz se convierte en un susurro. "No hay más explicación para algunas cosas, más que todos somos humanos y todos somos frágiles, así que... Cometes un error. Cuando te emborrachas no estás funcionando con todo tu cerebro, estás en lo incorrecto. Tienes que admitirlo y pagar por ello, cosa que yo hice".

"POR QUÉ ME MOLESTAN A MÍ". Por estos días Mel Gibson ve pocas películas y se distrae buscándoles los efectos especiales, tratando de descubrir los trucos. Y también se hace otras preguntas, como porqué lo molestan a él por la violencia y no a Scorsese, "'Los infiltrados' es muy violenta", dice. Pero sabe que el director sí fue increpado de la misma manera por "La última tentación de Cristo" y ese pensamiento lo calma. Tanto como hablar de su familia.

Su hija, Hannah, 26, se casó recién en una capilla que está en sus terrenos. Ella alguna vez quiso ser monja. Gibson tiene otros seis hijos, el menor de siete años, y sólo dos siguen viviendo en su casa. Lleva 26 años casado con Robyn, una ex enfermera dental, y no ha habido nunca ni un rastro de traición o escándalo. Él llama a Robyn su roca. Mucho más aterrizada, más organizada que él. Una figura que lo nutre, un amor a fuego lento que lo mantiene tibio pero no lo quema.

Ninguno de sus hijos está interesado en la industria del cine. "No les gusta el aspecto público de ello. Tuvieron que lidiar con eso como niños y no les gustó. Si lo tuviera que hacer de nuevo, yo tampoco lo elegiría".

- ¿De verdad?

"Sería un chef o un doctor. De hecho, cuando niño estaba fascinado con los diccionarios médicos y los libros de anatomía. Pero también tenía una debilidad por bromear. Me cuentan que mantenía a mi familia partiéndose de la risa. Contaba historias y miraba libros médicos".

Uno se pregunta si el Gibson de siete años era sensible o travieso o los dos. Nació al norte del Estado de Nueva York, donde vivió hasta los 12. Su padre ganó 21 mil dólares en el programa de concurso "Jeopardy!" y decidió mudar a su familia a Australia. Se ha escrito que quería evitar que sus hijos fueran reclutados para Vietnam, pero Gibson ha corregido esto. Fue todo por una nueva vida al sol.

- ¿Eras un niño bien portado?

"No era malo, pero me metía en problemas. Siempre estaba haciendo algo estúpido. Cuando tenía 5 años le corcheteé la cabeza a mi hermana. Créeme, pagué por ello. Cuando tienes 5 años eres un sociópata. Cuando mi hermano pequeño tenía tres años, me pegó en la cabeza con un bloque de concreto".

- ¿Quizás fue ese golpe en la cabeza lo que después te ha causado problemas?

"Sí, alteró todo mi sistema de chakras".

- Admitiste una vez estar 30% demente.

"Es algo que va cambiando. Ahora sólo estoy 20% demente".

- ¿Has estado alguna vez 90% demente?

"Sí, eso es como cuando tienes 21 años y estás dominado por la testosterona. Alguien dirá algo para atacar tu ego y empiezan a volar los puños. Eso es 90% demente. Es rabia pura y se manifiesta de maneras físicas. Los hombres jóvenes no pueden evitarlo. Las hormonas son algo terrible. Nuestros cuerpos cambian todas las hormonas cada siete años. A ese ritmo debería estar muerto". Se ríe. "Ya no estoy loco. Creo que es sólo un recuerdo".

Antes de que me vaya, me regala su escapulario. Dice que están de moda en estos días y que me ayudará a estar a salvo en el avión de vuelta a casa. Así sea.

© , The Sunday Times.

http://diario.elmercurio.com

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