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viernes, enero 30, 2009

Oliver Stone: "No Es Fácil Estar En Mi Pellejo"

El polémico director de "Pelotón' y "JFK" emprende una nueva cruzada en el cine, esta vez contra su archienemigo, el ex Presidente George Bush, en "W.". Hablamos con él durante el cambio de mando norteamericano sobre películas y política, que, en el caso de Stone, son la misma cosa.

Por Isabel Plant

Uno podría imaginar que hoy, el día en que Barack Obama se convertirá en el Presidente número 44 de Estados Unidos, el director Oliver Stone haría una fiesta. El tres veces ganador del Oscar lleva una vida haciendo una cruzada política con sus filmes (ver recuadro). Y ahora decidió hacer una película sobre George W. Bush, el hombre que representa todo lo que él odia, y que estrenó en su país antes de que el Mandatario dejara el Salón Oval.

Pero, al otro lado del teléfono, Stone no parece muy enfiestado. "Espero que Obama lo haga bien, y estoy muy feliz de que W se haya ido", dice tranquilamente, y después agarra vuelo: "Sé que Obama se moverá en otra dirección que Bush, pero él también se ha comprometido con lo de Afganistán, y ha dado a entender que hay actividades terroristas surgiendo en Venezuela, lo que es una completa mierda".

Stone viene llegando de un viaje flash a Sudamérica, en donde se reunió con ocho mandatarios sudamericanos para el documental sobre Hugo Chávez que está haciendo, y en el que Michelle Bachelet no figuró en el itinerario. "Es que tenía un calendario muy apretado, y después debía volver acá a EE.UU.", dice. "Si hubiera tenido más tiempo, definitivamente hubiera parado en Chile".

El Guerrillero Stone. Stone nació en Nueva York en 1946 y es hijo de un matrimonio judío-católico que se quebró cuando él tenía 14 años. Su padre trabaja en la bolsa de comercio, y Stone creció en colegios de alta sociedad y fue a la prestigiosa Universidad de Yale. Ahí fue cuando todo cambió: después de un año dejó los estudios y partió a Vietnam, en donde ganó una Estrella de Bronce y un Corazón Morado por su valor. A la vuelta, llegó convertido en el hombre que conocemos hoy: liberal, antiguerra, provocador. Hizo un curso en la Escuela de Cine de Nueva York a principios de los setenta y en 1978 ganó el Oscar por su guión de "Expreso de medianoche". De ahí a la fama: en 1983 escribió el guión de "Caracortada", y en 1986 se consagró con un Oscar por la dirección de "Pelotón", película basada en sus experiencias en Vietnam. Hoy, con 17 largometrajes en el cuerpo, Stone vive en Hollywood con su tercera esposa y una hija adolescente. Y como siempre, causa polémica: nunca antes se había estrenado una cinta biográfica de un Presidente mientras seguía en el cargo, como ha pasado con "W.", una comedia que repasa cómo George W. Bush (Josh Brolin) pasó de ser un alcohólico patán e hijito de papá al Presidente de EE.UU.

- ¿Por qué decidió estrenar "W." mientras él todavía era Presidente?

"Fue muy difícil hacer la película. La financiaron extranjeros, y ellos la querían para las elecciones porque había mucha atención de los medios. Tienes que recordar que cuando la filmamos Bush era un factor más importante, porque McCain y Obama estaban muy cerca en las encuestas y la discusión era acerca de la seguridad nacional. Cuando la economía se oscureció tan rápidamente la discusión cambió y Bush se tornó irrelevante. Pero ésta es una historia más grande que las elecciones. Es acerca de cómo una persona se convirtió en Presidente y qué tipo de mentalidad tiene".

- ¿Ha estado alguna vez con W?

"Sí, en 1998, cuando era gobernador. Y pensé que era un gran vendedor. Y que iba a ser Presidente".

- Con "W." uno se pregunta dónde está la maldad de Stone. Presenta un personaje por el que se termina sintiendo pena.

"Esta película podrá ser vista en 10 años más, por mis hijos o nietos, porque les cuenta cómo fue que Bush llegó a la presidencia. Creo que eso es más importante que tomar un lado político. Todo el mundo tiene una opinión de Bush, pero yo estaba más interesado en obtener hechos. Como ciudadano estoy horrorizado de lo que ha hecho, pero como un dramaturgo debo ponerme en sus zapatos, y él se despierta cada mañana y le gusta lo que ve en el espejo. Es divertido, porque por muchos años fui criticado por dar mi opinión, y cuando ahora actúo más maduramente y con contención, me critican también".

- Hay paralelos en sus vidas: tienen la misma edad, fueron a Yale el mismo año...

"Sí, los dos fuimos a la 'cárcel' también", dice interrumpiendo, y ríe.

- ¿Por sus similitudes biográficas lo entiende mejor? Ambos crecieron en familias acomodadas. Aunque usted fue a Vietnam y Bush nunca fue a la guerra.

"Además, yo me gané la vida y fui exitoso a los 30 años, no a los 40 como él. No me estoy vanagloriando, pero sí trabajé muy duro, y mi familia no era de apellido como la de él. Mi papá sí tenía dinero y me mandó a Yale, pero terminó prácticamente quebrado. Sí estuve en colegios exclusivos y conocí a este tipo de jóvenes. Luego tuve una experiencia radicalmente distinta en Vietnam. Supongo que conocía a Bush de alguna manera. Y por lo mismo nunca pensé que ese tipo de personalidad iba a tener relevancia en este mundo moderno. Pero le tengo que dar crédito a Bush por reinventarse brillantemente. Se vendió muy bien como gobernador y como dueño de un equipo de béisbol. Y es ahí donde debería haber terminado. Desafortunadamente, pensó que estaba calificado para la Presidencia. Se convierte al cristianismo, donde se supone que no debes tener ego, y como ves en la película, tiene uno muy grande'.

- En 'W.' arregla el problema del ego al decir que la Presidencia es un llamado de Dios y no de él.

"Todo esto es cierto, pasó. ¡Es una puta verdad! Pasar por esta pesadilla, los últimos ocho años, es mi equivalente para lo que vivieron ustedes en Chile con Pinochet".

- La diferencia es que ustedes lo eligieron democráticamente.

"Sí y no. No puedo hablar de Chile porque no soy un experto en el país. Todo lo que puedo decir es que la democracia es superficial si es que es comprada por las elecciones y la televisión".

- ¿Y qué ha aprendido de otros políticos que ha conocido para sus documentales como Castro o Chávez?.

"Lo que vi con Castro fue muy interesante personalmente, y Chávez es un hombre fascinante. Debo decir que los presidentes con los que me junté lo apoyaban mucho y es una historia que no ha salido a la luz en Norteamérica. Nos dan mentira tras mentira. Chávez ha sido demonizado y tildado de enemigo y es parte de la falta de información que hoy caracteriza al mundo, no sólo a EE.UU.".

- "W." es una cinta sobre cómo uno será recordado. ¿Cómo piensa que lo tratará la historia?

"Me gustaría ser respetado, por supuesto. ¿A quién le gustaría caer en desgracia? Pero he recibido mucha crítica, y he aprendido a vivir con algo de ella. No es fácil estar en mi pellejo. Pero tengo que hacer lo que hago, y desafortunadamente la gente lo malinterpreta a veces. Finalmente, lo que quiero es que en la historia mis películas sean respetadas como un todo".

http://diario.elmercurio.com/

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