«Lo mejor del cine italiano siempre se ha hecho con poco dinero»
Defiende que «el final del género fantástico en su país llegó con la moda de la 'política de autores'»
28.01.09 -
JUAN LUIS TAPIA
| GRANADA
El realizador italiano Pupi Avati (Bolonia, 1938) es la figura invitada al ciclo que el Retroback dedica al cine fantástico latino. Tiene en su haber cerca de una cuarentena de películas, pero es conocido por 'La case dalle fineste che ridono' (1976), que presentó ayer en Granada, uno de sus filmes considerados de culto, pero en el que personalmente menos esperanzas y dinero puso. Avati es sinónimo de atmósfera terrorífica, que sitúa en la llanura del Po. Estudiante de Ciencias Políticas, empleado en una empresa de congelados, llega al cine a través del jazz, una música que consiguió captar en varias de sus series televisivas. Pero sobre todo Pupi Avati es un purista del cine fantástico italiano, porque él mismo es género más que autor.
-¿Qué ocurrió con el cine fantástico italiano, por qué su decadencia?
-Este cine se ciñe a dos decenios de la producción visual italiana, unos años en los que se hizo cine de una manera eficaz y satisfactoria en el plano comercial y también fue muy reconocido fuera de Italia por sus rasgos tan específicos. Con la muerte de la 'política de género' y la llegada de la 'política de autores', el cine fantástico fue el primero en desaparecer. Sobrevivieron más los subgéneros policíacos, la comedia casposa y el western, pero más tarde también desaparecieron.
-¿En qué consistía el atractivo de aquel cine?
-La peculiaridad de ese cine consistía en ir más allá y tenía muy poco que ver con la realidad. En cuanto a mis películas, el germen de lo fantástico lo encontraba en la raíz de las fábulas de los campesinos, y era un cine diferente.
-¿Cómo hacía frente a la competencia de Hollywood?
-Yo siempre he buscado la atmósfera en mis obras, pero las películas actuales están más supeditadas a los efectos tecnológicos. Los filmes del género fantástico estadounidenses y asiáticos están hechos con esos efectos visuales que tanto gustan a los jóvenes de hoy. Siempre he tenido un sentido de la responsabilidad y pudor en lo que se refiere a exhibir la violencia en mis películas. Hollywood exige una espectacularización de la violencia y posiblemente frente a este estilo de hacer cine no se puede competir.
-Pero hay películas de misterio y terror que no incluyen violencia y efectos especiales, y logran triunfar, como 'Los otros' y 'El orfanato', dos filmes españoles.
-Son excepciones extraordinarias y películas basadas en estructuras narrativas muy eficaces. Posiblemente estas excepciones justifiquen la existencia de cierta esperanza de que se haga buen cine en España, pero en Italia eso no pasa, porque los géneros del cine italiano son sus directores. En el cine italiano de hoy el género es el autor, y ninguno de estos autores quiere renunciar a sí mismo para rendirse ante un género, porque para hacer películas de género es necesaria la humildad y la profesionalidad; el cine de autor es pura presunción.
-¿La fórmula del buen cine se encuentra en ese concepto de género y autor en igual proporción?
-Los americanos sí han conseguido hacer películas con dimensiones de cine de autor, pero los europeos no lo hemos logrado. El cine europeo marcó una línea hasta que en los años sesenta empezó el predominio del autor. El género más eficaz del cine italiano ha sido la comedia, pero presentar en el Festival de Cannes una comedia sería interpretado como un insulto.
-¿Por qué considera a la comedia como el gran género del cine italiano?
-Las comedias italianas se hacen con humildad y conectan con las cosas de la vida. Más que los autores, los directores, eran los guionistas y los actores los verdaderos creadores de estos filmes. Además, la comedia italiana ha contado la realidad italiana sin demagogias y asuntos ideológicos.
-¿Qué opina de las comedias de Pedro Almodóvar?
-No las he visto, porque nunca he tenido esa curiosidad. No soy un cinéfilo y siempre he mantenido mi independencia, y hago mis películas ignorando todas las demás. La única influencia que tuvo fue en una época en la que iba al cine todos los días y cuando empecé a hacer mis películas dejé de ver las de los otros.
-¿Qué opinión le merecen iniciativas y ciclos dedicados al cine fantástico italiano como la de Retroback?
-De las cerca de cuarenta películas que he hecho van a proyectar 'La case dalle fineste che ridono', que es la que hice con menos esperanza, gente y dinero, pero es la que ha permanecido en el tiempo. Siempre que acudo a un festival proyectan esa película, y me gusta porque me recuerda una época importante de mi vida, que ya ha desaparecido.
-¿Eso significa que el buen cine no es cuestión de dinero?
-En el cine italiano el dinero siempre ha sido un obstáculo y no una ventaja. Lo mejor del cine italiano siempre se ha hecho con poco dinero, como las grandes películas de Fellini y Rossellini, que cuando tuvieron medios firmaron lo peor de su filmografía, que son las películas más caras.
http://www.ideal.es/
28.01.09 -
JUAN LUIS TAPIA
| GRANADA
El realizador italiano Pupi Avati (Bolonia, 1938) es la figura invitada al ciclo que el Retroback dedica al cine fantástico latino. Tiene en su haber cerca de una cuarentena de películas, pero es conocido por 'La case dalle fineste che ridono' (1976), que presentó ayer en Granada, uno de sus filmes considerados de culto, pero en el que personalmente menos esperanzas y dinero puso. Avati es sinónimo de atmósfera terrorífica, que sitúa en la llanura del Po. Estudiante de Ciencias Políticas, empleado en una empresa de congelados, llega al cine a través del jazz, una música que consiguió captar en varias de sus series televisivas. Pero sobre todo Pupi Avati es un purista del cine fantástico italiano, porque él mismo es género más que autor.
-¿Qué ocurrió con el cine fantástico italiano, por qué su decadencia?
-Este cine se ciñe a dos decenios de la producción visual italiana, unos años en los que se hizo cine de una manera eficaz y satisfactoria en el plano comercial y también fue muy reconocido fuera de Italia por sus rasgos tan específicos. Con la muerte de la 'política de género' y la llegada de la 'política de autores', el cine fantástico fue el primero en desaparecer. Sobrevivieron más los subgéneros policíacos, la comedia casposa y el western, pero más tarde también desaparecieron.
-¿En qué consistía el atractivo de aquel cine?
-La peculiaridad de ese cine consistía en ir más allá y tenía muy poco que ver con la realidad. En cuanto a mis películas, el germen de lo fantástico lo encontraba en la raíz de las fábulas de los campesinos, y era un cine diferente.
-¿Cómo hacía frente a la competencia de Hollywood?
-Yo siempre he buscado la atmósfera en mis obras, pero las películas actuales están más supeditadas a los efectos tecnológicos. Los filmes del género fantástico estadounidenses y asiáticos están hechos con esos efectos visuales que tanto gustan a los jóvenes de hoy. Siempre he tenido un sentido de la responsabilidad y pudor en lo que se refiere a exhibir la violencia en mis películas. Hollywood exige una espectacularización de la violencia y posiblemente frente a este estilo de hacer cine no se puede competir.
-Pero hay películas de misterio y terror que no incluyen violencia y efectos especiales, y logran triunfar, como 'Los otros' y 'El orfanato', dos filmes españoles.
-Son excepciones extraordinarias y películas basadas en estructuras narrativas muy eficaces. Posiblemente estas excepciones justifiquen la existencia de cierta esperanza de que se haga buen cine en España, pero en Italia eso no pasa, porque los géneros del cine italiano son sus directores. En el cine italiano de hoy el género es el autor, y ninguno de estos autores quiere renunciar a sí mismo para rendirse ante un género, porque para hacer películas de género es necesaria la humildad y la profesionalidad; el cine de autor es pura presunción.
-¿La fórmula del buen cine se encuentra en ese concepto de género y autor en igual proporción?
-Los americanos sí han conseguido hacer películas con dimensiones de cine de autor, pero los europeos no lo hemos logrado. El cine europeo marcó una línea hasta que en los años sesenta empezó el predominio del autor. El género más eficaz del cine italiano ha sido la comedia, pero presentar en el Festival de Cannes una comedia sería interpretado como un insulto.
-¿Por qué considera a la comedia como el gran género del cine italiano?
-Las comedias italianas se hacen con humildad y conectan con las cosas de la vida. Más que los autores, los directores, eran los guionistas y los actores los verdaderos creadores de estos filmes. Además, la comedia italiana ha contado la realidad italiana sin demagogias y asuntos ideológicos.
-¿Qué opina de las comedias de Pedro Almodóvar?
-No las he visto, porque nunca he tenido esa curiosidad. No soy un cinéfilo y siempre he mantenido mi independencia, y hago mis películas ignorando todas las demás. La única influencia que tuvo fue en una época en la que iba al cine todos los días y cuando empecé a hacer mis películas dejé de ver las de los otros.
-¿Qué opinión le merecen iniciativas y ciclos dedicados al cine fantástico italiano como la de Retroback?
-De las cerca de cuarenta películas que he hecho van a proyectar 'La case dalle fineste che ridono', que es la que hice con menos esperanza, gente y dinero, pero es la que ha permanecido en el tiempo. Siempre que acudo a un festival proyectan esa película, y me gusta porque me recuerda una época importante de mi vida, que ya ha desaparecido.
-¿Eso significa que el buen cine no es cuestión de dinero?
-En el cine italiano el dinero siempre ha sido un obstáculo y no una ventaja. Lo mejor del cine italiano siempre se ha hecho con poco dinero, como las grandes películas de Fellini y Rossellini, que cuando tuvieron medios firmaron lo peor de su filmografía, que son las películas más caras.
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